miércoles, 18 de noviembre de 2009

El amor es una droga pura...

Lo que más me gusta de leer, es que mientras lo hago, encuentro partes que dicen lo que a veces es tan difícl decir...

-Me gustas mucho -admitio Javier-, pero, además, te quiero. Y follar no es la única cosa que quiero hacer contigo. Quiero hacer otras cosas.
-¿Cuáles? -preguntó Nora
Él no supo si la pregunta reflejaba desconfianza o ilusión.
Javier buscó un lápiz y un papel, en su chaqueta, se sentó en un muro del malecón y rápidamente escribió:
-Quiero dormir contigo. Ir al cine contigo. Ver películas en la televisión. Caminar por la ciudad. Comprarte flores, libros, osos de peluche, un elefante, ver la torre Eiffel -seguramente no la has visto todavía- contarte viejas guerras, y a veces -sólo a veces- hacer el amor.

Cristina Peri Rossi

jueves, 12 de noviembre de 2009

Sin Saber el Rumbo...

Me monté en un BARCO que no se a donde va,

Me monté en un TREN y no se cual es la próxima parada.

Navego -hasta ahora- por aguas tranquilas. El mar es calmado, sereno e inspira confianza y seguridad. No han llegado las tormentas, ni las olas fuertes, el miedo que producen las nubes negras y los relámpagos a lo lejos, todavía no se hacen presentes. Pero pueden hacer parte del viaje, en este timonear sin saber la ruta, sin brújula, sin estrellas que guíen mi camino, no se cómo esquivar la tempestad. El viento guiará mi ruta, y me llevará a aquella isla donde -probablemente- el destino me esté esperando.

Escucho lo rieles, me monté en esa estación gris y melancólica, en busca de algo nuevo y con color. Quería un nuevo rumbo, y solo fue pararme en la plataforma 3 para tomar el TREN que de ahí salía. No hay anuncios de una próxima parada, no se a dónde voy, y yo, estoy sentada mirando pasar las cercas que forman lineas, mientras la locomotora resuena en el fondo. Decidí montarme en el TREN y dejar que éste se detenga en la próxima estación donde el destino me está esperando.

martes, 3 de noviembre de 2009

Creyéndome Poeta... (mala y cursi)

No son solo mariposas,
Si lo fueran, serían todas amarillas.
Son también cosquillas, que en barcos de papel,
recorren los rincones más escondidos de mi cuerpo.
Son tambores que resuenan, fuerte y costantemente,
y, que con su ritmo, ponen a bailar mis labios, formando sonrisas.
Son gotas de lluvia, que hacen brillar mis ojos,
para que en ellos se reflejen las estrellas.
Son palabras que viajan con el viento,
y, que están buscando quién las escriba,
para hacerse realidad

Adelantando Cuaderno...

Con las palabras no se juega. Ellas tienen el poder, y su poder radica en que mediante ellas somos capacez de volver a creer. Todos los días estámos utilizándolas sin saber, sin ser concientes de lo bueno y de lo malo que causamos en el otro, con ellas.
Creí que habían sido buenas, creí que eran de verdad; mentiras, puras mentiras.
¿Será que me tengo que volver una detectora de palabras falsas, y desconfiar de ellas? Así perderían su belleza, su encanto, y me niego a que eso pase...

viernes, 25 de septiembre de 2009

Poema N 13

Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese froto perplejo,
no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanzaque el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada, y después,
si ha de llegar, está el amor.
DARIO JARAMILLO AGUDELO

domingo, 3 de mayo de 2009

Volviendo a Pensar....

No es tan fácil acostumbrarse al otro. Y aunque haya miles de motivos para quererlo, para desear estar con él y construir algo, muchas veces es difícil. ¿Cómo hacer para comprender al otro en su complejidad y amoldarse a él, sintiéndose bien?, y sobre todo ¿cómo hacerlo sin dejarse de lado a uno mismo?
Construir una relación no es tan fácil, ni tan rápido como en los cuentos de hadas, requiere de tiempo y de compromiso de ambas partes para conversar y aportar a la edificación de un solo camino. Eso no significa que cada uno deje su camino, y ahí creo, está lo más difícil. Porque, es que no podemos pretender que la ruta que quiero para mi, sea la misma del otro, nada de eso, si es posible recorrer caminos juntos, debemos saber que hay puntos en los que no hay convergencia, porque somos diferentes y son, los reencuentros, después de esos momentos aparte los que hacen agradable el camino.
Si a él le gusta cocinar, el fútbol o mirar televisión todo el día, no significa que a mí también me guste, probablemente habrá cosas que compartamos y esas enriquecerán nuestra relación, pero las diferencias no tienen porque entorpecerlas. El problema es, que le tenemos miedo a las diferencias, y es verdad que a veces no sabemos cómo enfrentarlas, lpor lo que la lucha debe estar entonces en aprender a convivir con ellas y que éstas enriquezcan al otro.
Pero acepto que es difícil, y aunque trato de hacerlo, a veces ponen en duda hacía donde me estoy dirigiendo, y sí esto tiene sentido y razón de ser… solo espero que los momentos de duda pasen, que las diferencias realmente no entorpezcan el camino, que podamos seguir caminando un trecho más juntos, y que las malezas no cierren del todo, el camino de alguno de los dos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

¿Señales?

Miles de señales nos llegan a diario mostrándonos el camino que debemos seguir, y la mayoría de ellas las seguimos. Sin darnos cuenta tomamos decisiones en cadena, de acuerdo a los sucesos que se desarrollan, y a veces ciertos presentimientos o situaciones que parecen aleatorias hacen que se coja un camino, en vez del otro. Nos enfrentamos a constantes yes pero siempre hay algo o alguien que hace que por alguna razón tomemos una de las opciones.
A veces ignoramos las señales que están ahí, expuestas, y tomamos decisiones en contra de la corriente, andando en continuos laberintos sin salida, ignorando las situaciones reales, y los acontecimientos que queriendo o no, tenemos que afrontar.
Y es que creo que yo soy una experta para ignorar las señales, y por lo general aunque sé que ahí están, hago todo lo posible para no verlas, y así justificar lo que hago, aunque sé que no es lo que debe ser.
Pero bueno, llega el momento en el que te quedas atascado, y ya no importa si sigues o no las señales, porque te das cuenta que estas en contra de una pared y no puedes avanzar más. Y es que es ahí cuando se toma conciencia de todas las alertas que hubo, de los pequeños detalles que decían por dónde debías ir y hacía dónde las situaciones te estaban llevando.
Y no es que alguien supremo haya trazado un camino, y las señales que sigues sean las que lo demarcan, es que simplemente a medida que se toman decisiones se generan unas consecuencias, y cómo nada se da aleatoria e individualmente, son esas consecuencias las que demarcan el camino.
Hay que sumar, que no estamos solos, y por lo general las señales que seguimos se dan en relación con los otros, por lo que muchas veces ignoramos señales que los otros nos mandan, respecto a sus decisiones y cómo estas afectan nuestra ruta, y es que muchas veces olvidamos, que lo que hacemos no solo nos afecta a nosotros sino a toda nuestra red.
En el fondo me da rabia que yo sabía que señales me estaban llegando, desde hace mucho las estaba sintiendo, pero no las quería ver, y hoy que duele darse cuenta de la verdad me pregunto qué hubiera pasado si las hubiera seguido y hubiera parado esto antes de que causara tanto dolor. Pero bueno ya no se puede volver atrás, ojala quede de enseñanza la valentía y el coraje que se debe de tener para seguir señales y tomar decisiones en el momento adecuado, que aunque causen mucho dolor y miedos, pueden prevenir que los sentimientos caigan como una bola de nieve de una alta colina, agrandándose y causando un gran impacto en el momento del choque.

Escribir para salvarme a mi misma.