Hoy amanecí con ganas de darte un beso y que tú me des un beso a mí. La lluvia de la tarde solo afianza el deseo de tenerte cerca.
Hay miles de besos y le damos besos a muchas personas, pero el beso que tengo ganas de dar, no es un beso común y no se lo daría a cualquiera.
En ciertas ocaciones sentimos que con alguien hay una conexión, y que los besos con esa persona son únicos. Poetas, músicos, pintores y literatos han tratado de expresar la sensación que deja un beso.
Se detiene el tiempo, se desvanece el espacio, solo quedan mis labios y los del otro que se unen en una danza, donde no importa nada, unos segundos bastan para que el mundo sea un solo beso.
Soundtrack: A kiss to build a dream on - Louis Armstrong
Pintura: El Beso -Klimt y El Beso Rodin
Poema: Besos-Gabriela Mistral
miércoles, 7 de abril de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
¿La magia existe?
Sentado, en ese sofa, me miraba como si no hubiera nada, ni nadie más en el lugar. Yo sabía que bailar era mi arma, me siento segura haciéndolo, pero sentir sus ojos en mi, esa mirada profunda, misteriosa y muy sexi, me hacía sentir que yo era única, que yo tenía el poder. Como el flautista de Hamelin, estaba hipnotizandolo, pero él, sin saberlo (o seguramente como un gran estratega), con sus miradas, con su tranquilidad, con su orgullo -yo no bailo a mi no me gusta- también me estaba hipnotizando a mi.
Me invito a un juego, y yo jugue. Él me decia que era tanquilo y calmado, y yo le decia que soy acelerada y muy ansiosa, él me decia que era competitivo, yo le decia que a mi no me gusta competir, que prefiero a ganar o perder, enseñar o aprender. Sin decirnolo, él me gustaba por que era diferente a mi, y yo le gustaba porque era diferente a él.
Hace mucho no sentía tanta química al solo hablar con alguien, y me meto en temas escabrosos al nombrar la química, porque no solo creo que sea de una serie de reacciones químicas biológicas, pero si es cierto, y estoy totalmente de acuerdo, que no con todos con los que uno sale, hay click.
Sinceramente me pregunto que genera esas conexiones que nos hacen sentir que el otro tiene algo para darnos. Efectivamente que haya atracción física es un factor supremante importante, querer estar cerca y dar un beso o tener contacto físico es un elemento primordial para acercarse al otro. Pero en la conversación, hay algo que surge, algo que emerge y que hace, que por más diferencias de concepciones de vida, de creencias, de estilos de vida, de nacionalidad, uno sienta que el otro es compatible que literalmente que hay piezas que se unen y encajan.
No se si el ejemplo sea burdo, pero en este momento solo se me ocurre pensar en en dos piezas que como en un rompezabezas, comparten sus límites, para crear algo nuevo. La verdad no creo que solo haya una pieza compatible (idea de la media naranja, hay uno que es mi otra mitad) creo que nosotros ya somos uno, pero hay algunos con los que encajamos más que con otros.
Creo que la cosa es complicada de escribir, tampoco mi intensión es hacer teoría, pero sentirla es de los mayores placeres de la vida. Creo que no con muchos lo he sentido, tras periodos largos de tiempo, por unos simples meses o en una sola noche, sentir que le encatas a alguien, que ese te encanta... es poder darse cuenta que la magía existe: sentirla, olerla, degustarla, palparla, es hacer realidad lo que se ha soñado.
Me invito a un juego, y yo jugue. Él me decia que era tanquilo y calmado, y yo le decia que soy acelerada y muy ansiosa, él me decia que era competitivo, yo le decia que a mi no me gusta competir, que prefiero a ganar o perder, enseñar o aprender. Sin decirnolo, él me gustaba por que era diferente a mi, y yo le gustaba porque era diferente a él.
Hace mucho no sentía tanta química al solo hablar con alguien, y me meto en temas escabrosos al nombrar la química, porque no solo creo que sea de una serie de reacciones químicas biológicas, pero si es cierto, y estoy totalmente de acuerdo, que no con todos con los que uno sale, hay click.
Sinceramente me pregunto que genera esas conexiones que nos hacen sentir que el otro tiene algo para darnos. Efectivamente que haya atracción física es un factor supremante importante, querer estar cerca y dar un beso o tener contacto físico es un elemento primordial para acercarse al otro. Pero en la conversación, hay algo que surge, algo que emerge y que hace, que por más diferencias de concepciones de vida, de creencias, de estilos de vida, de nacionalidad, uno sienta que el otro es compatible que literalmente que hay piezas que se unen y encajan.
No se si el ejemplo sea burdo, pero en este momento solo se me ocurre pensar en en dos piezas que como en un rompezabezas, comparten sus límites, para crear algo nuevo. La verdad no creo que solo haya una pieza compatible (idea de la media naranja, hay uno que es mi otra mitad) creo que nosotros ya somos uno, pero hay algunos con los que encajamos más que con otros.
Creo que la cosa es complicada de escribir, tampoco mi intensión es hacer teoría, pero sentirla es de los mayores placeres de la vida. Creo que no con muchos lo he sentido, tras periodos largos de tiempo, por unos simples meses o en una sola noche, sentir que le encatas a alguien, que ese te encanta... es poder darse cuenta que la magía existe: sentirla, olerla, degustarla, palparla, es hacer realidad lo que se ha soñado.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Me encantas.
Hay días que quiero odiarte, hay días que no me importas, hay días que pasan sin pensarte, pero otros en los que lo único que hago es traerte a mi mente e imaginarte, imaginarte junto a mí.
Me reprocho por qué todavía me gustas. Ya se acabo, aunque no tuvo un cierre o final, así tampoco fue su inicio, entonces podríamos decir que paso, y ha debido quedarse como una experiencia que tomo unos meses pero que nunca se concreto.
¿Qué es lo que todavía me gusta de ti? Me gusta que me sorprendes –todavía-, sales con unas cosas que no espero, y que me llegan directo al alma. Me gusta que haces cosas porque te nace hacerlas, no hay prejuicio, no hay filtro, lo sientes, lo haces y listo. Me gusta (aunque a veces lo odio) tu frescura, es como si no hubiera pasado nada, no sigue igual pero tampoco fue malo, no hay rencores, no hay cosas por decir, no te envideas – yo si- y eso me encanta de ti. Me gusta que a veces pareciera que todavía te encanto, de una forma extraña, me haces sentir importante y que todavía estoy ahí. Me gusta que apuntas a detalles que son muy yo, es como si me conocieras profundamente y supieras exactamente qué espero, qué quiero y qué me gusta. Me gusta que me siento como una adolescente tragada, esa sensación de fascinación cuando algo no es real. Me gusta que todavía cuando te pienso, algo se revolotea dentro de mí.
Me reprocho por qué todavía me gustas. Ya se acabo, aunque no tuvo un cierre o final, así tampoco fue su inicio, entonces podríamos decir que paso, y ha debido quedarse como una experiencia que tomo unos meses pero que nunca se concreto.
¿Qué es lo que todavía me gusta de ti? Me gusta que me sorprendes –todavía-, sales con unas cosas que no espero, y que me llegan directo al alma. Me gusta que haces cosas porque te nace hacerlas, no hay prejuicio, no hay filtro, lo sientes, lo haces y listo. Me gusta (aunque a veces lo odio) tu frescura, es como si no hubiera pasado nada, no sigue igual pero tampoco fue malo, no hay rencores, no hay cosas por decir, no te envideas – yo si- y eso me encanta de ti. Me gusta que a veces pareciera que todavía te encanto, de una forma extraña, me haces sentir importante y que todavía estoy ahí. Me gusta que apuntas a detalles que son muy yo, es como si me conocieras profundamente y supieras exactamente qué espero, qué quiero y qué me gusta. Me gusta que me siento como una adolescente tragada, esa sensación de fascinación cuando algo no es real. Me gusta que todavía cuando te pienso, algo se revolotea dentro de mí.
jueves, 11 de febrero de 2010
Divagando...
Me describo a mi misma como una niña buena. Crecí jugando a la mamá y al papá, leyendo cuentos de hadas y viendo películas románticas (cosa que todavía me encanta). Podríamos decir que me creí princesa, y por lo tanto un príncipe azul, iba a llegar en un caballo blanco, buscando mi amor.
Aunque muchas ideas nuevas se han sumado a mi construcción de mujer, todavía hay algo de princesa en mí, y debo aceptar que esta imagen femenina tiene un gran componente de la típica mujer de casa, que cuida a sus hijos y a su esposo. He de aceptar, que si me preguntan, con toda la convicción del mundo y realmente creyéndolo, me describiría como una persona liberal y “open mind”, pero eso no necesariamente significa que pueda negar que en mi hay algo de esa niña que jugó a ser la mamá.
Sinceramente, no entiendo por qué se debe ser o la feminista que odia a los hombres, o la sumisa que se rinde a sus pies. Me aburrí de las polaridades, de actuar con la razón o con el corazón, de ser una mojigata o una zorra, de ver las cosas como buenas o malas, de escoger el blanco o el negro, ¿por qué no ser todo a la vez, sin pretender encontrar solo una postura?
Pero es que en este punto entra una duda que se genera, especialmente, de que NO comprendo a los hombres, y no es que busque entenderlos y saber como “funcionan”, pero si me daría un alivio tener un poco de certezas, por lo menos para saber hasta dónde arriesgarme, y no lanzarme al vacio sin saber cómo voy a caer.
¿Tienen los hombre (y he de admitir que odio generalizar) un gusto común por un tipo de mujeres?
El tema de construcción de género, y pareja es de mi interés (académico), por lo que he leído algunas cosas al respecto. Todo tipo de explicaciones y teorías se encuentran al buscar lo que quieren las mujeres y que desean los hombres, desde la sabiduría popular, hasta estudios científicos con miles de certificados, tratan de dar respuesta a mi pregunta, pero he de admitir que poco o nada me han servido sus tratados.
En la vida real, vuelvo me doy cuenta que las teorías dan una explicación parcializada, y sigas las estrategias que sigas, siempre hay algo que no encaja, lo triste es que esto me lleva a estrellarme con el piso, sin tener tiempo de abrir el paracaídas.
En el fondo, y tras tantas vueltas, NO sé cómo abrir el paracaídas a tiempo, siendo una princesa cabrona, creo en los detalles, en expresar lo que siento, en la comunicación limpia y sincera, en la confianza, en consentir al otro; creo en hacerme la difícil, en pensar en mi, y en mi bienestar, en hacer mis planes, en darle libertad al otro, en confiar en él, en tener espacios de soledad, en la seducción y el misterio. Creo que voy encontrar un hombre que se derrita por mí… pero esto no sería completo si yo no me derrito por él.
No quiero volver a caer, pero sé que no arriesgarme, es perder de inmediato. Así que queda la esperanza, de poder abrir el paracaídas, y en el camino encontrar otros que vivan en los grises, y que busquen a alguien difuso y confuso, que probablemente no sepa lo que quiere, pero que sabe que le gustaría construir de lo incierto, con sorpresas y misterios, escribiendo su propio cuento de hadas.
Aunque muchas ideas nuevas se han sumado a mi construcción de mujer, todavía hay algo de princesa en mí, y debo aceptar que esta imagen femenina tiene un gran componente de la típica mujer de casa, que cuida a sus hijos y a su esposo. He de aceptar, que si me preguntan, con toda la convicción del mundo y realmente creyéndolo, me describiría como una persona liberal y “open mind”, pero eso no necesariamente significa que pueda negar que en mi hay algo de esa niña que jugó a ser la mamá.
Sinceramente, no entiendo por qué se debe ser o la feminista que odia a los hombres, o la sumisa que se rinde a sus pies. Me aburrí de las polaridades, de actuar con la razón o con el corazón, de ser una mojigata o una zorra, de ver las cosas como buenas o malas, de escoger el blanco o el negro, ¿por qué no ser todo a la vez, sin pretender encontrar solo una postura?
Pero es que en este punto entra una duda que se genera, especialmente, de que NO comprendo a los hombres, y no es que busque entenderlos y saber como “funcionan”, pero si me daría un alivio tener un poco de certezas, por lo menos para saber hasta dónde arriesgarme, y no lanzarme al vacio sin saber cómo voy a caer.
¿Tienen los hombre (y he de admitir que odio generalizar) un gusto común por un tipo de mujeres?
El tema de construcción de género, y pareja es de mi interés (académico), por lo que he leído algunas cosas al respecto. Todo tipo de explicaciones y teorías se encuentran al buscar lo que quieren las mujeres y que desean los hombres, desde la sabiduría popular, hasta estudios científicos con miles de certificados, tratan de dar respuesta a mi pregunta, pero he de admitir que poco o nada me han servido sus tratados.
En la vida real, vuelvo me doy cuenta que las teorías dan una explicación parcializada, y sigas las estrategias que sigas, siempre hay algo que no encaja, lo triste es que esto me lleva a estrellarme con el piso, sin tener tiempo de abrir el paracaídas.
En el fondo, y tras tantas vueltas, NO sé cómo abrir el paracaídas a tiempo, siendo una princesa cabrona, creo en los detalles, en expresar lo que siento, en la comunicación limpia y sincera, en la confianza, en consentir al otro; creo en hacerme la difícil, en pensar en mi, y en mi bienestar, en hacer mis planes, en darle libertad al otro, en confiar en él, en tener espacios de soledad, en la seducción y el misterio. Creo que voy encontrar un hombre que se derrita por mí… pero esto no sería completo si yo no me derrito por él.
No quiero volver a caer, pero sé que no arriesgarme, es perder de inmediato. Así que queda la esperanza, de poder abrir el paracaídas, y en el camino encontrar otros que vivan en los grises, y que busquen a alguien difuso y confuso, que probablemente no sepa lo que quiere, pero que sabe que le gustaría construir de lo incierto, con sorpresas y misterios, escribiendo su propio cuento de hadas.
lunes, 1 de febrero de 2010
Lo reconfortante de una palabra amiga...
En un día de tristeza, en la que no veía mucho más allá de mis lágrimas, en el que sentía que no valía la pena, que muchos me habían traicionado y que siempre me cambiaban ( hasta por niñas feas) un muy buen amigo, un hermano me dijo que siempre recordara esto: " hay que mirar el presente...saber q eres tan linda como quieres ser...y puedes estar con quien quieras estar..."
martes, 19 de enero de 2010
Back to reality...
Me siento como recién caída de un paracaidas en un lugar desconocido. No sé qué hacer, a dónde ir, a quén llamar. pareciera que no conozco a nadie, y que nadie me conoce. Aunque estoy rodeada de gente que he visto desde niña, tengo la sensación de no sentirme presente, como si flotara y observara, sin poder participar.
Me ha dado duro volver a la realidad y darme cuenta que no sé que tengo, no sé a dónde voy. El futuro incierto se acerca, y las pocas certezas que hay, hacen que no haya forma de anclar. El día pasas mientras yo deambulo por mi casa, sin mucho que hacer, la realidad virtual trata de atarme a una pantalla que solo muestra cosas que en realidad no son, tan solo son impresiones mías. Los libros me llevan a mundos lejanos en los que me pierdo, y que hacen que el viaje sea placentero, pero la vuelta a la realidad es muy dura; las cosas no pasan como en los libros.
Probablemente sea cosa de re-adaptarme a mi realidad, de proyectarme y buscar anclas más adelante, pero a veces me siento sola, siento que mi mundo, el mundo que me ha rodeado se va derrumbando, cada cual coge su camino, y no sé como continuar el mío.
Me ha dado duro volver a la realidad y darme cuenta que no sé que tengo, no sé a dónde voy. El futuro incierto se acerca, y las pocas certezas que hay, hacen que no haya forma de anclar. El día pasas mientras yo deambulo por mi casa, sin mucho que hacer, la realidad virtual trata de atarme a una pantalla que solo muestra cosas que en realidad no son, tan solo son impresiones mías. Los libros me llevan a mundos lejanos en los que me pierdo, y que hacen que el viaje sea placentero, pero la vuelta a la realidad es muy dura; las cosas no pasan como en los libros.
Probablemente sea cosa de re-adaptarme a mi realidad, de proyectarme y buscar anclas más adelante, pero a veces me siento sola, siento que mi mundo, el mundo que me ha rodeado se va derrumbando, cada cual coge su camino, y no sé como continuar el mío.
sábado, 21 de noviembre de 2009
DESVANECIENDO
Cuando observas detenidamente la imagen mirando al centro , los puntos azules desaperecen...A veces cuando miramos solo un punto detenidamente, hay cosas que se empiezan a desvanecer. ¿Qué pasa si no queremos que sigan desvaneciendo? y ¿si sólo es una ilusión y la realidad es otra? ¿cómo hacer para dejar de creer solo que nosotros vemos, y darnos cuenta que para otros las cosas todavían siguen ahí?
Miles de preguntas sin respuestas... o con respuestas que no veo.
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