lunes, 5 de julio de 2010

Cerrando el ciclo.




Quería llamarte, quería hablar pero me daba miedo quedarme en el intento, perdiéndome en tus palabras. No tuve una sensación muy agradable la última  semana, la trate de ignorar. Te sentí ir.
Es raro que poco a poco me dí cuenta que no estabas, y era difícil para mi pensar cómo perder a alguien que ni siquiera tenía. Pero aunque no éramos ni somos más que amigos, para mí era inevitable pensar que había mucho más.
Tú sabes el miedo que tenía de estar contigo, de dejarme llevar pero me diste la confianza para hacerlo, me tomaste de la mano y me llevaste en el descubrimiento de una parte de mi que no conocía. Me diste fortaleza de luchar en contra de mis tabúes y miedos, estaba dispuesta a seguir lento, con calma, disfrutando lo que trajera cada día, sorprendiéndome de la incertidumbre.
No se qué paso.  He tratado de pensar que hice que detuvo el caminar, pero es muy difícil encontrar qué fue lo que generó que de repente me soltaras de la mano y me dejaras en medio de la oscuridad sin saber qué camino tomar.
Todavía no se a dónde ir pero he decidido, a sí me pierda y de unas vueltas, seguir.

lunes, 10 de mayo de 2010

Regalo


Mientras caminaba, y el atardecer se perdía en el horizonte, pensaba qué regalo traerte. No quería caer en lo cursi, pero tampoco en lo común.
La arena acariciaba mis pies, y a pesar de la distancia te pensaba, pensaba en lo especial que fuiste, en lo que te alcance a querer. Pensaba en los regalos que tú, me habías dado.
De repente sentí que algo le hacía daño a mis pies,  miles de conchas brillaban en la arena. Me dijeron que ellas iban a ser mi regalo.

Te traje una concha de mar,  
te traje un secreto,  
te traje un beso.
En la concha hay un secreto, un secreto que le conté al mar. Un secreto que te quiero contar, y por eso te traje un concha.
Si escuchas la concha, ella te dirá que te quiero dar un beso, te dirá en secreto que mi secreto es que te quiero.


PD: al final creo que sí es cursi.

lunes, 19 de abril de 2010

En mi cuaderno…

Hojeando mi cuaderno me encontré un escrito, no sé la fecha, ni en quien pensaba mientras lo escribía. Lo encontré hoy, y por esas cosas que no entendemos, es hoy cuando lo necesitaba, probablemente me está pasando otra vez…

¿Serán casualidades? ¿Serán simples azares del destino que hoy estoy buscando comprender? o será que hay un filo hilo que no veo pero que nos une. A veces prefiero pensar que no son simples coincidencias, y que son encuentros afortunados que hacen que mi vida se conecte a la tuya para sentir que contigo es con quien debo estar.

miércoles, 7 de abril de 2010

Besos

Hoy amanecí con ganas de darte un beso y que tú me des un beso a mí. La lluvia de la tarde solo afianza el deseo de tenerte cerca.
Hay miles de besos y le damos besos a muchas personas, pero el beso que tengo ganas de dar, no es un beso común y  no se lo daría a cualquiera.
En ciertas ocaciones sentimos que con alguien hay una conexión, y que los besos con esa persona son únicos. Poetas, músicos, pintores y literatos han tratado de expresar la sensación que deja un beso.
Se detiene el tiempo, se desvanece el espacio, solo quedan mis labios y los del otro que se unen en una danza, donde no importa nada, unos segundos bastan para que el mundo sea un solo beso.

Soundtrack: A kiss to build a dream on - Louis Armstrong
Pintura: El Beso -Klimt y El Beso Rodin
Poema: Besos-Gabriela Mistral

martes, 16 de marzo de 2010

¿La magia existe?

Sentado, en ese sofa, me miraba como si no hubiera nada, ni nadie más en el lugar. Yo sabía que bailar era mi arma, me siento segura haciéndolo, pero sentir sus ojos en mi, esa mirada profunda, misteriosa y muy sexi, me hacía sentir que yo era única, que yo tenía el poder. Como el flautista de Hamelin, estaba hipnotizandolo, pero él, sin saberlo (o seguramente como un gran estratega), con sus miradas, con su tranquilidad, con su orgullo -yo no bailo a mi no me gusta- también me estaba hipnotizando a mi.




Me invito a un juego, y yo jugue. Él me decia que era tanquilo y calmado, y yo le decia que soy acelerada y muy ansiosa, él me decia que era competitivo, yo le decia que a mi no me gusta competir, que prefiero a ganar o perder, enseñar o aprender. Sin decirnolo, él me gustaba por que era diferente a mi, y yo le gustaba porque era diferente a él.



Hace mucho no sentía tanta química al solo hablar con alguien, y me meto en temas escabrosos al nombrar la química, porque no solo creo que sea de una serie de reacciones químicas biológicas, pero si es cierto, y estoy totalmente de acuerdo, que no con todos con los que uno sale, hay click.



Sinceramente me pregunto que genera esas conexiones que nos hacen sentir que el otro tiene algo para darnos. Efectivamente que haya atracción física es un factor supremante importante, querer estar cerca y dar un beso o tener contacto físico es un elemento primordial para acercarse al otro. Pero en la conversación, hay algo que surge, algo que emerge y que hace, que por más diferencias de concepciones de vida, de creencias, de estilos de vida, de nacionalidad, uno sienta que el otro es compatible que literalmente que hay piezas que se unen y encajan.



No se si el ejemplo sea burdo, pero en este momento solo se me ocurre pensar en en dos piezas que como en un rompezabezas, comparten sus límites, para crear algo nuevo. La verdad no creo que solo haya una pieza compatible (idea de la media naranja, hay uno que es mi otra mitad) creo que nosotros ya somos uno, pero hay algunos con los que encajamos más que con otros.



Creo que la cosa es complicada de escribir, tampoco mi intensión es hacer teoría, pero sentirla es de los mayores placeres de la vida. Creo que no con muchos lo he sentido, tras periodos largos de tiempo, por unos simples meses o en una sola noche, sentir que le encatas a alguien, que ese te encanta... es poder darse cuenta que la magía existe: sentirla, olerla, degustarla, palparla, es hacer realidad lo que se ha soñado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Me encantas.

Hay días que quiero odiarte, hay días que no me importas, hay días que pasan sin pensarte, pero otros en los que lo único que hago es traerte a mi mente e imaginarte, imaginarte junto a mí.


Me reprocho por qué todavía me gustas. Ya se acabo, aunque no tuvo un cierre o final, así tampoco fue su inicio, entonces podríamos decir que paso, y ha debido quedarse como una experiencia que tomo unos meses pero que nunca se concreto.

¿Qué es lo que todavía me gusta de ti? Me gusta que me sorprendes –todavía-, sales con unas cosas que no espero, y que me llegan directo al alma. Me gusta que haces cosas porque te nace hacerlas, no hay prejuicio, no hay filtro, lo sientes, lo haces y listo. Me gusta (aunque a veces lo odio) tu frescura, es como si no hubiera pasado nada, no sigue igual pero tampoco fue malo, no hay rencores, no hay cosas por decir, no te envideas – yo si- y eso me encanta de ti. Me gusta que a veces pareciera que todavía te encanto, de una forma extraña, me haces sentir importante y que todavía estoy ahí. Me gusta que apuntas a detalles que son muy yo, es como si me conocieras profundamente y supieras exactamente qué espero, qué quiero y qué me gusta. Me gusta que me siento como una adolescente tragada, esa sensación de fascinación cuando algo no es real. Me gusta que todavía cuando te pienso, algo se revolotea dentro de mí.

Escribir para salvarme a mi misma.