jueves, 16 de septiembre de 2010

Acompañame Soledad


Sombra 9, originally uploaded by Katiupska.

Acompañame soledad,
vuélvete mi aliada,
deja de ser el monstruo que me asusta y al que huyo,
ven a mi lado, se mi cómplice.

Acompañame soledad,
es hora de reconciliarnos,
quiero conocerte y presentarte a mi ser.

Acompañame soledad,
es hora de caminar juntas,
y recorrer los lugares que solo tú y yo disfrutamos.

Acompañame soledad,
ven conmigo, hazte cerca, no te alejes,
tú me abrigas, tú me hablas,
tú me acompañas.

lunes, 13 de septiembre de 2010


"Lo más práctico, en definitiva, es enamorarse desesperadamente de una persona casada, de un cura, de una estrella de cine o de un cantante de ópera. De este modo, uno viaja lleno de esperanza sin llegar nunca. Y, además se ahorra la desilusión de tener que comprobar que el otro a lo mejor está dispuesto a aceptar la relación, con lo que inmediatamente se convertiría en inatractivo."
El Arte de Amargarse la vida. Paul Watzlawock

martes, 17 de agosto de 2010

Moviéndonos



Me pregunto qué hace que usualmente dejemos pasar el tiempo y aplacemos las decisiones. A veces me pareciera que es como si quisiéramos que alguien decidiera por nosotros.
Pero, ¿qué hace tan difícil tomar una decisión? ¿Por qué es algo que nos cuesta tanto trabajo? ¿qué genera en nosotros que nos da tanto miedo, tanto que preferimos el limbo de la indecisión?
Creo que tomar una decisión implica escoger una opción desechando otras. Dejar otras alternativas implica una pérdida, perder un tal vez, un hubiera podido ser diferente; arriesgándonos a que la opción que se escoge traiga consecuencias no esperadas. Detrás del aplazar una decisión creo que se esconde la duda de cuál es la mejor opción y la esperanza de que tal vez el destino, escoja por nosotros lo mejor, creo que todo para poder culpar a la Moira -si algo llega a salir mal- y no a nosotros mismos.
Como los temas amorosos son los que ocupan mi mente últimamente,  me causa mucha curiosidad lo difícil que resulta tomar decisiones en el ámbito sentimental.
Una relación, sea cual sea, tiene muchísimos hilos que sutilmente nos unen  a la otra persona, estos se hacen muy fuertes a la hora de decidir cortarlos.
Probablemente la relación en la que se está implica una serie de sentimientos: sean de amor o de apego. Generalmente creemos que el sentimiento va a triunfar  y que es tan fuerte que las cosas se pueden arreglar -así todo sea caótico, por lo que preferimos no hacer nada, encargando al amor de solucionar las dificultades.
A la vez hay miles de temores personales: quedarnos solos, que no nos vuelvan a  querer,  que hacen que estar en la incertidumbre sea preferible.
La decisión puede estar encaminada a dejar la relación o a luchar a que las cosas funcionen apostándole a todo,  pero optamos por la comodidad de mantener las cosas como están. Decidir dejar la relación implica una ruptura y todo lo que ésta trae consigo, cosas que muchas veces queremos no afrontar. Luchar para que funcione por su parte,  implica generar cambios y darse la oportunidad de volver a creer  y correr los riesgos de re-empezar dentro de una historia vivida.
Cualquiera que sea la decisión significa cambiar y creo que una de las cosas que más nos aterra es el cambio y a las transformaciones y consecuencias que estos cambios traigan en nuestra vida. Lo que creo que deberíamos pensar aunque es difícil, –yo personalmente pocas veces lo hago- , es que a pesar de todo el cambio genera movimiento,  y la vida es movimiento, por lo que al final decidir  es vivir,  vivir dirigiendo nosotros mismos nuestra vida.

Bloggeando me encontre...

"Aprendí luego del mismo corazón partido varias veces, (entre esas las desapariciones injustas y cobardes sin explicación que nunca se atrevieron a darme una oportunidad) que cuando a uno le gusta alguien en serio y la atracción es de esas que uno no ve con frecuencia, uno se mete de cabeza. Los “peros” los diluimos en cada beso. ¿O no?"

http://www.princesasamaria.com/

jueves, 8 de julio de 2010

No te salves


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No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca. . No te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer lo párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo. . Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el jubilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo


Mario Benedetti

miércoles, 7 de julio de 2010

No lo sé... lo siento.



El post de Creyéndome Poeta, no salió de la nada. Antes, esto fue lo que escribí en ese cuaderno que todavía guarda la mayoría de mis secretos…
Me pregunto hacía dónde voy, me pregunto que quiero.  
A veces quisiera llorar mucho y quedarme estancada; no salir, no actuar, no hacer. Al final sé que no debería. ¿ De dónde se que no debería? ¿En dónde aprendí que metoca actuar? ¿Pero igual por qué a veces lo dejo pasar e igual no hago nada?
En ocasiones, las cosas que necesitamos van llegando solas. No se por qué no tuve miedo de olvidarlo. Aunque estaba asustada y quería sentir dolor, no lo sentí. ¿Qué pasó? Hoy vuelvo a sentir miedo, pero es un miedo diferente.
No sé de que color es, no sé si pueda imaginarme una figura. Dicen por ahí que son como mariposas (amarillas para mi) pero no lo sé. Es verdad que es como si revolotearan dentro de mi, pero además de eso hay millones de sensaciones que surgen…

lunes, 5 de julio de 2010

Cerrando el ciclo.




Quería llamarte, quería hablar pero me daba miedo quedarme en el intento, perdiéndome en tus palabras. No tuve una sensación muy agradable la última  semana, la trate de ignorar. Te sentí ir.
Es raro que poco a poco me dí cuenta que no estabas, y era difícil para mi pensar cómo perder a alguien que ni siquiera tenía. Pero aunque no éramos ni somos más que amigos, para mí era inevitable pensar que había mucho más.
Tú sabes el miedo que tenía de estar contigo, de dejarme llevar pero me diste la confianza para hacerlo, me tomaste de la mano y me llevaste en el descubrimiento de una parte de mi que no conocía. Me diste fortaleza de luchar en contra de mis tabúes y miedos, estaba dispuesta a seguir lento, con calma, disfrutando lo que trajera cada día, sorprendiéndome de la incertidumbre.
No se qué paso.  He tratado de pensar que hice que detuvo el caminar, pero es muy difícil encontrar qué fue lo que generó que de repente me soltaras de la mano y me dejaras en medio de la oscuridad sin saber qué camino tomar.
Todavía no se a dónde ir pero he decidido, a sí me pierda y de unas vueltas, seguir.

Escribir para salvarme a mi misma.