Si los enamorados vivieran en la luna
en noches de tierra llena
- cogidos de la mano-
contemplarían el océano azul de nuestro planeta
y lo verían lleno de estrellas de mar.
Jairo Anibal Niño.
domingo, 12 de diciembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
Sólo quedan preguntas
Lo que parecía eterno pero había sido realmente efímero terminaba. Eran punzadas en el estomago que me decían que las cosas no andaban bien, que el rumbo en el que estaba iba a cambiar drásticamente. Y cómo si fuera adivina, los sueños y las sensaciones me anticiparon un fin que nunca entendí, pero hoy un año después entiendo que tampoco comprendí su comienzo.
Me sentí segura en terreno pantanoso, sin certezas y muchas ilusiones dí mi corazón, no me di cuenta que ya no era solo mío hasta ese día en el que algo dentro de mi gritaba que ya estaba perdida. Y estaba perdida porque no funciono, probablemente nunca estuvo destinado a funcionar, debía ser tan pasajero e intenso como fue.
Hoy siento que todavía no recupero del todo mi corazón, hay partes que están divagando por ahí. Me he propuesto concientemente dejar pasar lo que paso, volver a mi, seguir: no he podido.
Al principio me ate a la idea de que iba a volver, era un momento de transición pero si estábamos destinados iba a regresar. Tras el paso de los meses no volvió. Tenía que dejarlo ir, pero sobretodo dejarme ir, así que después de varios intentos decidí que ya no más. No quería saber de él y trate de llenarme de rencores para así poderme convencer que de verdad no me convenía que yo ya no quería estar con él.
Duro poco, no soy rencorosa entonces preferí decirme y decirle al mundo que ya la cosa había pasado, que no había durado nada, que era una buena persona, chévere de conocer y que hasta podríamos ser amigos. Estaba convencida que si yo me repetía esa historia podría creérmela.
Todavía queda un poco de ésta hoy, y me repito cada vez que me pongo a pensar en él, que ya no siento nada y que tras un tiempo ya las cosas se superaron. Solo yo se que estoy buscando auto-convencerme, que me miento a mi misma para poder encontrarme otra vez conmigo y desatar ese nudo que siento.
Pero es que no entiendo qué me pasa, ¿qué hechizo, casi maléfico cayó sobre mi? No quiero sentir más, si pudiera me cortaría ese pedazo de año, para que no hubiera existido, para que ahora pudiera sentir. Sólo quedan preguntas ¿cómo salgo de este hueco? ¿ Sí habrá forma de salir?
martes, 19 de octubre de 2010
Ella también soy yo
Caía , caía caía, estaba a punto de estrellarme , no había forma de parar: soy fea, soy aburrida, soy ñoña, nadie me quiere, no me quiero.
Salía por salir pero en cada salida me hundía más. Miles de personas estaban a mi lado. Música, fiesta, maquillaje, tacones ¿para qué? Allí estaba parada, brindando, bailando, sonriendo, cubierta por un velo que parecía no permitir que los otros me observaran, no me veía ¿era invisible? Yo era invisible para mi, era invisible para los otros.
Quién era esa que se paraba frente a mi en el espejo todas las mañanas. Esa no era yo. Ella era débil, insegura, miedosa, pesimista. No la conocía, nunca la había visto. Por primera vez se presentaba ante mi sin tapujos, nos encontrábamos cara a cara y me mostraba todo lo que no conocía, cada ves era más fuerte, ella quería ganar y apoderarse de mi. Yo cada ves estaba más a sus pies, ella tomaba mis manos y me jalaba tan fuerte que no podía resistirme, ella me llevaba y yo me dejaba.
El golpe nunca llego ¿qué paso?
Me gusta creer que algo de mi quedaba, algo todavía luchaba por no dejarse apagar, algo brillaba por ahí. Algo de lo que yo no caía en cuenta, pero que no se resistía, que no me permitía rendirme.
Fue cobrando fuerza poco a poco, y me fue mostrando que ella no tenía la batalla ganada, que me quedaba ese algo: yo soy fuerte, yo soy segura, yo soy linda, yo soy inteligente, yo soy divertida, yo soy interesante. Yo soy así y soy creída de lo que soy.
Todavía no he vuelto a estar en Yo mayúsculas, descubrí que ella también está, y que ella también soy yo.
“Todo es bueno…todo. El hombre es desdichado porque no sabe que sea dichoso. Sólo por esto. ¡Esto es todo! Quien lo reconozca, será feliz en el acto, en el mismo instante.” Dostoiesky (Demonios)
jueves, 16 de septiembre de 2010
Acompañame Soledad
Acompañame soledad,
vuélvete mi aliada,
deja de ser el monstruo que me asusta y al que huyo,
ven a mi lado, se mi cómplice.
Acompañame soledad,
es hora de reconciliarnos,
quiero conocerte y presentarte a mi ser.
Acompañame soledad,
es hora de caminar juntas,
y recorrer los lugares que solo tú y yo disfrutamos.
Acompañame soledad,
ven conmigo, hazte cerca, no te alejes,
tú me abrigas, tú me hablas,
tú me acompañas.
lunes, 13 de septiembre de 2010
"Lo más práctico, en definitiva, es enamorarse desesperadamente de una persona casada, de un cura, de una estrella de cine o de un cantante de ópera. De este modo, uno viaja lleno de esperanza sin llegar nunca. Y, además se ahorra la desilusión de tener que comprobar que el otro a lo mejor está dispuesto a aceptar la relación, con lo que inmediatamente se convertiría en inatractivo."
El Arte de Amargarse la vida. Paul Watzlawock
martes, 17 de agosto de 2010
Moviéndonos
Me pregunto qué hace que usualmente dejemos pasar el tiempo y aplacemos las decisiones. A veces me pareciera que es como si quisiéramos que alguien decidiera por nosotros.
Pero, ¿qué hace tan difícil tomar una decisión? ¿Por qué es algo que nos cuesta tanto trabajo? ¿qué genera en nosotros que nos da tanto miedo, tanto que preferimos el limbo de la indecisión?
Creo que tomar una decisión implica escoger una opción desechando otras. Dejar otras alternativas implica una pérdida, perder un tal vez, un hubiera podido ser diferente; arriesgándonos a que la opción que se escoge traiga consecuencias no esperadas. Detrás del aplazar una decisión creo que se esconde la duda de cuál es la mejor opción y la esperanza de que tal vez el destino, escoja por nosotros lo mejor, creo que todo para poder culpar a la Moira -si algo llega a salir mal- y no a nosotros mismos.
Como los temas amorosos son los que ocupan mi mente últimamente, me causa mucha curiosidad lo difícil que resulta tomar decisiones en el ámbito sentimental.
Una relación, sea cual sea, tiene muchísimos hilos que sutilmente nos unen a la otra persona, estos se hacen muy fuertes a la hora de decidir cortarlos.
Probablemente la relación en la que se está implica una serie de sentimientos: sean de amor o de apego. Generalmente creemos que el sentimiento va a triunfar y que es tan fuerte que las cosas se pueden arreglar -así todo sea caótico, por lo que preferimos no hacer nada, encargando al amor de solucionar las dificultades.
A la vez hay miles de temores personales: quedarnos solos, que no nos vuelvan a querer, que hacen que estar en la incertidumbre sea preferible.
La decisión puede estar encaminada a dejar la relación o a luchar a que las cosas funcionen apostándole a todo, pero optamos por la comodidad de mantener las cosas como están. Decidir dejar la relación implica una ruptura y todo lo que ésta trae consigo, cosas que muchas veces queremos no afrontar. Luchar para que funcione por su parte, implica generar cambios y darse la oportunidad de volver a creer y correr los riesgos de re-empezar dentro de una historia vivida.
Cualquiera que sea la decisión significa cambiar y creo que una de las cosas que más nos aterra es el cambio y a las transformaciones y consecuencias que estos cambios traigan en nuestra vida. Lo que creo que deberíamos pensar aunque es difícil, –yo personalmente pocas veces lo hago- , es que a pesar de todo el cambio genera movimiento, y la vida es movimiento, por lo que al final decidir es vivir, vivir dirigiendo nosotros mismos nuestra vida.
Bloggeando me encontre...
"Aprendí luego del mismo corazón partido varias veces, (entre esas las desapariciones injustas y cobardes sin explicación que nunca se atrevieron a darme una oportunidad) que cuando a uno le gusta alguien en serio y la atracción es de esas que uno no ve con frecuencia, uno se mete de cabeza. Los “peros” los diluimos en cada beso. ¿O no?"
http://www.princesasamaria.com/
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